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viernes, 29 de enero de 2016

Todas las lecciones que recorrer el mundo me ha enseñado

Este día hay algo diciéndome que estoy lista para regresar al lugar donde inició todo y que ahora más que nunca extraño a mis seres queridos. Quiero verlos, abrazarlos, apoyarlos, pasar largas horas conversando y comiendo, recorrer las calles de la ciudad, ver qué tiene de nuevo a cuando me fui porque al salir de ahí recuerdo que por donde pasaba habían construcciones en proceso.


Puede que todo esto sea mi motor para retornar, sin embargo hoy desperté pensando que a veces lo que hace especial a un lugar no es el lugar en sí, sino las personas que están ahí, y aunque me encuentre en una ciudad llena de seres humanos, de paisajes coloridos, de lugares bonitos por conocer, me doy cuenta de que si no comparto esta aventura con esos seres queridos no es lo mismo.


Y es que soy de las personas que ha aprendido que la soledad es buena de vez en cuando, pero cuando se trata de explorar me gusta hacerlo más en compañía de mi familia, amigos o pareja imaginando todo lo que podríamos hacer juntos.


Entonces me pregunto yo misma, ¿para qué viajar?


Para darme cuenta de que de la ciudad de donde provengo viene mi historia, mis raíces, mis costumbres, mi cultura, para recordarme que parte de lo que soy es gracias a lo que he vivido ahí. Lamentablemente hay momentos en la vida donde no nos damos cuenta de todo eso, donde no aprovechamos el conocer cada sitio que existe en ese lugar y no es hasta después que no estás ahí que empiezas a valorarlo.


Viajar para darme cuenta de que a veces es bueno ir a ver un cielo diferente, respirar otros aires cuando en el anterior te sentías sofocada. Pero en sí lo que realmente te va a seguir levantando día a día no es el lugar a donde vayas, sino la fortaleza que tienes en ti mismo para seguir caminando, para seguir luchando por estar bien, para recuperar todo aquello que habías perdido. Como dice la película Alma salvaje, “porque todos los días el sol sale y se pone, sin embargo depende de ti poder verlo”.


Viajar para probarme a mí misma de lo que soy capaz de hacer y de aguantar, para conocerme más, para desarrollar todo aquel aspecto en mí que necesitaba, como la paciencia. Porque en un lugar tan grande, en donde las horas vuelan como los pájaros, en donde las distancias son cortas pero largas por el tráfico y los transportes públicos parecen hormigueros, así como en donde el andar en las calles están llenas de personas tratando de sobrevivir día con día, te das cuenta de que lo que queda no es apresurar el momento, sino simplemente vivirlo.


Viajar para darme cuenta de que la vida no es un libro escrito, que las cosas cambian constantemente y que lo planeado a veces no resulta, que es bueno tener planes en el futuro, pero es mejor vivir en el presente, observando el panorama de lo que quieres, necesitas y te conviene más en ese día.


Viajar para en ocasiones disfrutar estar sola pero otras veces preferir estar acompañada. Algunos días te sientes a gusto y feliz por pensar en ti realizándote, pero otros días te sientes triste y extrañando, recordando personas, momentos y deseando por un instante estar ahí.


Viajar para darte cuenta de que en un lugar tan grande habitado por miles de seres humanos al final del día sólo quedas tu entre la multitud disfrutando del panorama.


Viajar para vivir experiencias duras, porque vienen verdades que compruebas. Te das cuenta con quien cuentas realmente a distancia, quien siempre estará en la mayoría de los momentos que lo necesitas. Por igual comprendes que con la libertad viene la independencia y cuando estás dispuesto a vivirla con gusto tienes que cuidar de tu bienestar, tienes que conseguir un trabajo para seguirte manteniendo, porque aunque cuentes con el apoyo de tu familia, aunque tengas dinero ahorrado sabes que todo se acaba un día. 


Viajar para estar en dos trabajos, dos lugares diferentes, de los cuales aprendí que para llegar hacia donde quieres estar tienes que saber exactamente qué deseas. En donde las emociones son un sube y baja, en donde me tuve que confrontar a mí misma, diciéndome que regresar al mismo lugar de antes no es poner un pie atrás, que retroceder no es sinónimo de fracaso. Si no que regresar a donde comenzó todo es más bien seguir continuando por ese camino, acercándome cada vez más a lo que deseo. 


Viajar para conocer personas nuevas, aprender de su idioma, de su cultura y de su forma de vivir. Unas que otras se integran más en tu vida pero que gracias a que comparten buenos momentos crean una bonita amistad que siempre recordarás. Y es en donde te das cuenta que el destino pone a muchas personas en tu vida, pero sólo las mejores permanecen para siempre.


Viajar para hacer lo que yo quiera, sentirme libre y actuar bajo mi propia responsabilidad. Para enfocarme en mí misma y en lo que quiero, simplemente viajar para recobrar lo que había perdido, mi paz y mi felicidad.


Viajar para ver que hay un mundo por conocer, por recorrer, para darme cuenta que aún tengo mucho por hacer y por aprender, que a veces las cosas no serán sencillas, pero quién dijo que las serían, por eso nos tenemos que esforzar si realmente ambicionamos algo.


Así es como viajar cambió mi vida y me ayudó comprender que al final de esto también se trata, de pasar por momentos difíciles, por trabajos, por relaciones y simplemente por experiencias que resultaron no ser lo que esperábamos, pero que al final del camino nos ayudaron a descubrir qué es lo que queríamos, acercándonos cada vez más a lo que queremos llegar a ser.

Alguien tenía que corroborar que mi teoría de que un abrazo puede curar todo es cierta

En estos días en donde nos cuesta tanto creer en el amor genuino, puro, verdadero, compañero y sano, estas tú para recordarme que sí existe. En esos días en los que no creemos que puede llegar a nosotros esa persona que nos demuestre que el cielo es de verdad y que nuestras heridas pueden sanarse, llegas tú para hacerme ver el mundo desde otra perspectiva, con otros ojos, para enseñarme y aprender.


Cómo explicarlo… ¿cómo explicarte que sí tengo miedos, mis “peros” eres tú y así todo temor se esfuma? ¿Cómo te cuento que esta vida tan jodida y difícil se vuelve tan simple y sencilla contigo? Sí, muchas veces se pone triste también, pero me basta saber que si me caigo, es en tus abrazos.


Alguien tenía que enseñarme que todos tenemos secretos, un pasado y cicatrices, y que tras eso, todos actuamos de distintas maneras. Alguien tenía que bajarme de mi nirvana y hacerme pisar tierra. Alguien tenía que llegar a esos rincones grises de mi alma y darles color y vida. Alguien que me haga perder ese maldito miedo al amor, haciendo todo tan natural y espontáneo. 


Trataría de explicarte cada sensación o cada vez que se me pone la piel de gallina con tan sólo pensarte, pero creo que es más lindo y más fácil sentirlo y transmitirte ese sentimiento. Explícame cómo hago para agradecerle a la vida de habernos encontrado y estar viviendo todo esto tan hermoso. No, no habría mejor respuesta que tan sólo decir que la vida se encarga de acomodar sus partecitas una por una a su debido tiempo, y hoy está acomodando las nuestras.


El amor es tan simple, y los complicados somos nosotros. Gracias por regalarme un pedacito de sol y de paz todos los días.

Más de alguna se sentirá identificada con esta graciosa descripción del amor a los veinte

Sí, es cierto, las mujeres somos complicadas, raras, demoramos horas en arreglarnos, cada 28 días somos el temor de muchos, somos celosas, consentidas, a veces no sabemos qué queremos, decimos “sí” y es un “no”, un “no” que es un “sí”, ¿y qué? Es parte de nuestra naturaleza, aún así nadie vive juzgando a los hombres por ser tan… no encontré un término con el cual no herir susceptibilidades y egos masculinos que digan que todas las mujeres generalizamos, así que dejémoslo en “únicos”. Más ellos se escudan en la típica frase de cajón “nadie las entiende” para culparnos cuando algo no funciona.


La realidad tras esta situación es que tanto hombres como mujeres somos quisquillosos, nos gustan ciertas cosas de la otra persona pero no aceptamos aquellas que no, y sinceramente estamos jodidos si no lo hacemos. El último tipo que me gusto me salió con la olímpica respuesta de “algunas cosas no se dan y ya, no eres tú soy yo”, no se imaginan cuánto quise matarlo en ese segundo, pero ese no es el caso, el caso es cuán descoordinadas son nuestras acciones con las demás personas.


Seguramente a muchos nos ha pasado, en el mejor de los casos que nos gusta alguien y ese alguien no gusta de nosotros, más con el tiempo los papeles se intercambian, o en el peor de los casos la desagradable situación de no darnos la oportunidad con alguien por estar encaprichados con un personaje que ni te pone atención (mi caso personal) y dejamos ir el amor frente a nuestros ojos como aquel bus que no alcanzamos a tomar por llegar tarde a la parada o perder el último pedazo de postre (tu favorito) cuando la tía solterona reparte lo que sobró de la cena navideña.


La situación en sí es graciosa, exceptuando el hecho de que llegues a la etapa en la que te culpas y te das cuenta de que la otra persona valía el intento, y que cuando quisiste intentar algo ya no está (otra vez, mi situación personal). Miles de personas me han dicho que ya llegará la persona indicada, pero, ¿y si dejé ir al indicado por mi natural situación biológica de ser mujer y no saber qué quiero, de vivir encaprichada con el equivocado y mandar a la friendzone al que sí era?


Personalmente ODIO el juego mental que se forma en mi cabeza al pensar qué habría pasado si hubiera actuado de tal modo, si no hubiera hecho o dicho tal y tal cosa, en fin… Como mujeres no es nuestra culpa soñar con el cliché del príncipe azul, nos lo han vendido desde niñas en nuestras casas, en la televisión, en los libros. Quizás la culpa es de los hombres, no es que les cueste mucho ser un poco más, detallistas, consentidores, protectores, dulces, menos odiosos, más tiernos, menos egocéntricos y más comprensivos, menos “machotes” y más caballerosos, menos “machos pechos peludos” y más maduros.


Un verdadero hombre es aquel que llora y expresa sus sentimientos y pensamientos, no el que porque ya te llevó a la cama lo presume, sino aquel que te conquista aún cuando ya estuvieron juntos porque es lo suficientemente inteligente para entender que una mujer es más que relaciones y que haberse acostado con ella no la hace fácil y menos deseable, la convierte en una mujer segura de sí misma, inteligente, actual, el hombre perfecto (para mí) es la suma de todas las anteriores añadiéndole OBVIAMENTE la madurez necesaria para no asustarse ante una mujer con iniciativa (el problema actual de nuestros queridos hombres).


Incluso tras toda la retahíla que les escribí y aún repitiéndoles que la única salida es superar todo aquello que ya no tiene solución ni yo me lo creo, a mí me sigue dando rabia conmigo misma la forma en que manejo las cosas del amor, parezco una niña primeriza en estas cosas, al parecer no aprendo de mis errores y los sigo repitiendo, ¿pero qué seria de nuestra vida sin ese dolor de cabeza llamado amor? Somos jóvenes hay que aprender de los errores.


En este momento es donde les doy mi consejo sobre cómo sobrellevar esta situación; la verdad es que ni yo misma la sé, sólo puedo decirles que el tiempo sana las heridas y trae nuevas experiencias, sólo debemos ver el lado positivo de las cosas incluso cuando nada de lo que haces parece tener sentido.

¿Corredor principiante? Aquí 7 consejos para saber cómo alimentarte

Recorrer largas distancias es un ejercicio físico que requiere de grandes cantidades de energía. Y es que algunos corredores profesionales podrían realizarlo incluso hasta por un día entero. Es entonces la nutrición crucial para que logren tener un desempeño al 100% en cada competencia, sin tener que sufrir calambres y manteniendo niveles de azúcar adecuados en la sangre.


Si no se sigue una dieta rica y balanceada, no podrás desempeñarte como un buen corredor; los atletas que se dedican a este deporte, necesitan grandes cantidades de energía por lo que necesitan muchos aminoácidos, vitaminas, nutrientes y minerales; esto con el objetivo de recuperar lo que el cuerpo ha perdido, reconstruir los músculos, y la recuperación de la energía consumida. Los corredores cuidan su alimentación más que a la técnica, los zapatos, la forma o el recorrido.


1. Siempre debes desayunar


El desayuno es parte importante de la alimentación diaria. Después de haber tenido una noche de recuperación, el desayuno será tu primera oportunidad para recargar el combustible de tu cuerpo. Si es usual que corras en las mañanas, puedes comer una barra orgánica o un batido antes de salir a la calle. Esto le da al cuerpo el azúcar que necesita, las proteínas y las grasas.


Desayunar diariamente eleva tu metabolismo. Esto limita el exceso de peso, y mantiene elevados los niveles de energía. Que tu desayuno se convierta en tu comida más grande, y luego reduce proporcionalmente los alimentos durante el día.




2. Come muchas frutas y verduras


Te darán muchas vitaminas y nutrientes necesarios para tu cuerpo. Vegetales como la zanahoria, los tomates, la espinaca, el pepino y los pimentones. Legumbres como caraotas y lentejas. Almendras y nueces, leche de coco y almendras. Frutas como cambur o banana, bayas, manzanas, naranjas y piña. Semillas puede ser linaza y chía. Grasas saludables como aceite de coco y aceite de oliva.


La creatividad es importante al momento de preparar comidas. Por ejemplo, los jugos verdes (también llamados “smoothies”) son una buena opción para que ingieras tu dosis diaria de vegetales.




3. Elimina o disminuye las comidas de calorías vacías


Cada alimento que consumas debería tener valores nutricionales. Si no los tiene, estás desperdiciando una oportunidad de mejorar la capacidad de tu organismo para correr más.




4. Ten en cuenta dos factores al preparar las comidas


1. Mantén el balance.


2. Usa comida orgánica, cruda y real.


Los macronutrientes son importantes para la nutrición. Debes seguir una dieta equilibrada que incluya grasas, carbohidratos y proteínas. El cuerpo necesita estos tres elementos para poder funcionar eficientemente. La proporción ideal es 40/40/20 (40% de carbos, 40% de proteínas y 20% de grasas saludables).


Invierte en el consumo de comida orgánica, esta suele ser más costosa pero tu cuerpo lo agradecerá. Estos alimentos no tienen modificaciones genéticas ni pesticidas.




5. Incrementa tu flexibilidad y centra tu mente con el yoga


Realizar yoga te permitirá mejorar la flexibilidad de tus músculos, y te ayudará a tener más fuerza.




6. Siempre ten equipada tu cocina con comida


El apetito puede ser descomunal luego de haber recorrido distancias largas, por esto es necesario que siempre estés preparado con suficiente comida para el momento de comer. También será de ayuda tener acompañantes para la comida cada semana, de esta manera tendrás a disposición alimentos que te provean de energía rápidamente.




7. Hidratación


No debes olvidarte de la hidratación de tu cuerpo. No existe un máximo de hidratación cuando hablamos de los corredores. Debes beber toda el agua que necesites para que tu cuerpo se mantenga hidratado.


Así que para poder correr y sacar el máximo esfuerzo en cada carrera, debes mantenerte bien alimentado e hidratado, no olvides que eres lo que comes, y comes lo que eres.

Hay muchos amores grandes, pero sólo un amor correcto

El amor es maravilloso, es algo grande, indescriptible e increíble, y que no ocurre una, sino que pueden ser varias veces en la vida. Hoy conversando con amigas, sobre la vida y claro, el amor, una de ellas dijo algo muy correcto; creo que han sido las mejores palabras que he escuchado en mucho tiempo: “hay muchos amores grandes, pero sólo un amor correcto”. Lo que más me gusta de estas palabras, es que no dicen “amor verdadero”, porque claro que los anteriores (y tal vez futuros) fueron verdaderos, nadie dice que tenemos que tener un sólo “verdadero amor” en nuestras vidas, pero hay uno que es el correcto.


Siempre me dicen que el amor llega cuando no lo esperas, cosa en la que yo no creo de ninguna manera, porque si es así entonces seré soltera de por vida. Con las cosas que escribo y digo, todos saben que soy una romántica sin cura, y ando por la vida creyendo encontrar el amor en cualquier lugar. También dicen que cuando es amor se siente, se reconoce en el instante y no hay vuelta atrás. Creo que siempre que es un amor verdadero y grande se reconoce, pero puede ser difícil, puede ser que sea la persona perfecta para ti, pero que no están en el momento indicado. Puede que los separen cosas más grandes: religión, política, países, océanos. Puede que simplemente, uno ame y el otro no, el otro tal vez quiere jugar o no sabe ni lo que quiere. Y todos esos amores, recíprocos o no, los amores por los que reímos, lloramos, sufrimos, los que nos hacen volar, nos hacen tener mil preguntas en la cabeza y ni una respuesta, todos esos son grandes amores.


Pero como dijo mi amiga, hay un amor correcto, un amor que será igual o más grande que los otros, y con quien las cosas sólo se dan. Puede que ya lo conozcas, puede que aún no. Tal vez es tal y como te lo imaginas, tal vez es totalmente distinto, pero es mucho mejor. Si viene luego de un amor grande pero problemático, lo tomarás con cuidado y con algo de miedo, pero será tan bueno y correcto que romperá las barreras que habías construido en tu corazón. Es un amor que te mereces, un amor bonito, sin dudas ni estrategias, un amor real. No va a ser perfecto, porque eso no existe, pero va a ser tan genial que hasta discutir con esa persona va a ser divertido, porque sabes que vale la pena y no es en vano.


Un amor que te despierte todos los sentidos, que te haga sentir la sangre correr por tus venas, que te haga sonreír todos los días y sentir mariposas en el estómago que jamás habías sentido. Será con quien quieras construir algo, un amor de confianza, con el que sientes ese vacío al tirarte del abismo, pero estás loca por tirarte de todas formas. Un amor que al abrazarlo sea como llegar a casa, y que cada beso sea como volverlo a besar por primera vez. Un amor que mantenga el brillo en tus ojos y te tenga en la nube sin miedo a caer. Un amor que arruine tu lápiz de labios y no tu máscara de pestañas.

Así se siente ser una persona controladora en todo, menos en el amor

A lo largo de la vida me he vuelto una persona demasiado aprehensiva y controladora: me gusta que todo esté en su lugar, que todo se cumpla como está estipulado, que se cumpla en las reglas implícitas de la sociedad así como en las explícitas, y que todos se comporten como según mi sentido común dicta que deben comportarse, y vaya que tengo un buen sentido común.


Por estas razones es que he experimentado más veces de las que yo quisiera, que nada salga como planeo. Es algo que a la vista de todos resulta evidente teniendo una forma de ser como la mía, pero no es tan fácil aceptarlo.


Analizando por una vez en mi existencia por qué soy así en lugar del por qué de que los demás sean así, descubrí que lo que hay es un gran miedo, un gran miedo a mis sentimientos.


Me considero una persona demasiado sensible, entregada a más no poder, pero cautelosa. Se aprende que siendo tan sentimental no puedes serlo todo el tiempo porque muchas cosas te las tomas a pecho cuando tal vez no tienen absolutamente nada que ver contigo.


Por ello tengo un círculo bastante cerrado de amigos y personas que de verdad amo, me llaman selectiva, yo le llamo temor a las personas.


En querer controlar todo lo puedo manejar con mis amigos y familiares, soy más equilibrada en mis emociones, lo que verdaderamente me desequilibra es cuando me enamoro.


Me enamoro y todas las emociones salen por completo, como si yo les abriera las puertas de par en par: la felicidad, el amor, la ansiedad, el miedo, la tristeza, la inseguridad; no puedo controlar nada, y era algo que verdaderamente odiaba que me sucediera porque todos sabemos que cuando alguien llega a tu vida, nunca sabes si es para quedarse o si sus sentimientos son sinceros, solamente te queda confiar, y saber que pase lo que pase vas a salir adelante.


Me llamaba “tonta” por ser tan entregada, por querer dar lo mejor de mí y por dejarme de lado (aunque lo último sí es una tontería), por tener tanto miedo de perder a la persona, por hacerme muchas ilusiones, y por sentir una profunda tristeza cuando todo terminaba.


Debo ser sincera en ese punto, y es que cuando todo termina, normalmente es porque yo le doy fin y la razón es muy fácil: llega un punto en que por más que te dejes de lado, vuelves tú misma en tu mente pidiendo un poco de atención, analizas si la entrega vale la pena y más que nada piensas un poquito en ti y a dónde te está llevando todo.


En esos análisis y la compañía eterna de las personas que me quieren, es cuando veo si voy a sufrir más de lo que voy a disfrutar, y si no me conviene, mejor me hago a un lado, y es ahí cuando viene el proceso de culpa por abrir mis sentimientos.


Con el tiempo, me he dado cuenta de que por primera vez en mi vida siento que las pocas veces que abrí mis sentimientos cuándo me enamoré, valieron la pena porque no sólo los abrí con esa persona, sino con todos: me volví más cercana a todas las personas que son importantes para mí, dándoles todo lo bonito que tengo, con mucho miedo, pero con mucha dicha.


Con esas personas que llegaron para no quedarse, aprendí que no eliges de quien te enamoras, lo bonito que es abrirse completamente por la sensación de libertad que experimentas (por fin te permites ser tú mismo) y que nadie tiene control sobre nada.

Hay un buen tipo de tristeza

Siempre me hablaron de la tristeza que desgarra corazones y hunde esperanzas en el barro. Siempre me comentaron que el llorar habla de un alma desgarrada, palabras no dichas o, por el contrario, dichas con demasiada brutalidad. Así asocié la tristeza al agobio de las relaciones humanas, a las expectativas ajenas que nunca se logran cumplir, a las expectativas propias que siempre terminan vacías.


La tristeza, aquella nube gris sobre personas que perdieron el norte o se deben redefinir. Así fue que toda mi vida relacioné la tristeza con una especie de dolor particular, un dolor subjetivo, colérico y agridulce.


Cuando crecí y me rompieron el corazón comprobé ese tipo de angustia que oprime las costillas y destroza sueños. Ese tipo de dolor en el cual uno pierde la identidad y por tanto, a sí mismo.


Sin embargo, cuando crecí también conocí un buen tipo de tristeza. Aquel tipo que no cuentan los cuentos ni las películas, aquel que resultaba una incógnita.


La nostalgia de abandonar un lugar que reguarda miles de recuerdos, las lágrimas luego de despedir a un amigo, el devenir de un paisaje que fue un hogar por meses y que debes dejar, el suspiro interno que provoca el final de un largo viaje. Aquella melancolía de decirle adiós por un tiempo a las personas que nos provocan cuestionarnos, aquellos que logran flexibilizar nuestros “absolutismos”. Aquellos que tumban nuestros “nuncas” y nuestros “siempres”.


Hablo entonces del buen tipo de tristeza que deviene de un centenar de momentos de felicidad, ese tipo de tristeza que encuentra su génesis en un encuentro honesto con amigos, con uno mismo o con la persona que uno ama. Con un compañero, con un día soleado o con una buena canción.


Hablo del buen tipo de tristeza que provoca certezas y no indecisión, que suscita sonrisas y acarrea recuerdos de quienes nos conforman como personas. El buen tipo de tristeza que me provoca carcajadas mientras lagrimeo, que me recuerda a una buena aventura, a los riesgos tomados y las gratitudes de mis decisiones, pero, sobre todo, el buen tipo de tristeza que me promete que algún día nos vamos a volver a encontrar.

5 tipos de pretendientes que todas hemos tenido

Esto del amor no es fácil, eso todos lo sabemos. Bien dicen por ahí que todas las relaciones son diferentes, y es verdad, sin embargo hay ciertos patrones comunes que todos podemos reconocer. ¿Dónde? pues bueno, con los pretendientes, no por nada decimos “todos los hombres son iguales”. Por eso aquí les presentamos 5 tipos de pretendientes que todas hemos tenido (también pueden ser las 5 características en uno solo, algunas mezcladas, una para cada uno, y así, juegue como quiera).


1. El eterno


Es el que está para ti siempre, ese que te busca en tus cumpleaños, en fechas especiales y sabe todo lo que pasa en tu vida aunque no seas tú quien se lo cuente, ese que sabe todo de ti, disfruta de escucharte y sobre todo apoyarte; ese que mantiene el sueño de que un día estés con él a pesar del tiempo y la distancia.




2. El obsesivo


Es ese que está a veces sí y a veces no, un día te ama y el otro te odia porque no contestas los mensajes; ese a veces es grosero pero al día siguiente te pide perdón, sabe que nunca estarán juntos pero mantiene la esperanza a pesar de tu excesiva sinceridad.




3. El miedoso


Es ese que te ama pero tiene tanto miedo de que algo malo pase y te alejes; ese que prefiere quedarse callado para no tener que sufrir si le dices no, o simplemente tiene miedo a arriesgarse pues no sabe como reaccionaría si tú le dices que sí.




4. El seguro


Es ese que sabe que vale mucho y te quiere hacer sentir que no hay nadie mejor que él, ese que cree que con el simple hecho de existir se convierte en lo mejor que te puede pasar, ese que siempre critica a tus demás pretendientes por que se considera mejor que ellos.




5. El auténtico


Es ese que te llena de detalles, que pone atención a lo que le dices, que te apoya, que cree en ti, que te ayuda a superarte, que es romántico, ese que simplemente es él y hace todo lo que está en sus manos para conquistarte y mantener en ti una sonrisa.


¿Has tenido o tienes actualmente alguno de estos? Y si no, ¿con cuál te quedas? ¿Es un poco evidente no?

¿Conoces a esa persona con la que el destino te vuelve unir hagas lo que hagas?





Alguna vez leí que en la vida conocemos a 3 tipos de amores: el primer amor, el verdadero amor y el amor de nuestra vida.


Todos recordamos a nuestro primer amor, ese que nos hizo sentir mariposas por primera vez, con quien soñamos y aprendimos de la inocencia y muchas cosas más que lo hacen tan especial. Por otro lado está el verdadero amor, el único capaz de hacernos entender que todo lo que pasamos, las lágrimas derramadas y los momentos tristes, fueron necesarios, para saber que el lugar y el momento en el que nos encontramos fue correcto para llegar a él, y simplemente nos devuelve la fe para creer en el amor y en las historias sin final. Sin embargo en ese recorrido conocemos muchas veces al amor de nuestra vida, y así sin imaginarlo ni esperarlo conocí al gran amor de mi vida.


Es la persona, que por alguna razón siempre hace que mi corazón vuelva a él, aunque nuestros destinos no lleguen a unirse como alguna vez lo soñamos en pareja, seguimos recorriendo juntos la vida. Es increíble la capacidad que tenemos para encontrar la manera de volver el uno al otro siempre, no importa qué tan enojados estemos o cuántas veces hayamos optado por bloquear todas las formas de comunicación posible que teníamos, el destino que es inexplicablemente caprichoso nos vuelve a unir, incluso nos reencuentra, mientras caminamos despreocupados por ahí, sin planificarlo…


A veces nadie lo entiende, en mi caso nunca fue la persona que mi familia o mis amigos esperaban para mí, tal vez porque nuestra relación de constantes altibajos siempre tuvo más dificultades que momentos de calma y es que ni siquiera nosotros lo podemos entender, pero esto va más allá de todo… Al final llegamos a un punto en el que el amor nos sobrepasó. Es difícil tratar de hacer una retrospectiva exacta para saber lo que pasó en realidad, después de todo estuvimos recorriendo juntos el mismo camino muchos años luchando por nuestro amor, por eso resulta tan difícil alejarse de alguien a quien amas profundamente.


Existieron momentos en el que traté de arrancarlo de mi vida, odiarlo e incluso olvidarlo, y de pronto una pequeña y extremadamente compleja pregunta inundaba mi mente: ¿cómo puedes odiar a alguien que te hizo inmensamente feliz? Alguien con quien sin querer terminé planificando una vida. Puedo ser muy soñadora pero esto es algo que simplemente no proyectas con todas tus parejas, imaginar despertar a su lado cada día, pensar en formar una familia tener hijos, envejecer juntos, definitivamente no lo haces con cualquiera… pero él lo hizo posible, es que es un chico especial… Sí que lo era y lo sigue siendo… Aún no lo entiendo, pero es el mismo destino, el mismo que me une a él una y otra vez, el que simplemente me recuerda que esa historia jamás tendrá un para siempre.










Lo conozco como quizá nadie más lo hace, pocos ven el corazón que yo puedo ver y sentir, y soy feliz por eso, es a él a quien siempre le guardo una esperanza, una ilusión, una sonrisa pero sobre todo un sentimiento, porque cambió mi vida de una forma incalculable. No hay mañana que no me despierte pensando y pidiendo a Dios que lo cuide.


Sé que pronto llegará el momento que el verdadero amor tocará a mi puerta y me dirá: “te estaba buscando y finalmente te encontré”, pronto entenderé que así debían darse las cosas, el indicado será tal como lo soñaba, a quien buscaba constantemente, entre la gente, en medio de la muchedumbre y lo cotidiano.


Pero sé también que el sentimiento por el amor de mi vida se quedará guardado dentro de mí, en un rincón del corazón para recordarlo con el cariño que merecen las grandes historias de amor. Hoy a pesar de nuestro distanciamiento solo resta decirle: “buenas noches, gracias por quedarte a mi lado siempre”.





Para los que se pasan la vida creyendo que serán felices cuando pase algo

Diría que existe un grupo de gente atorada en el pasado; repasando en sus errores, y lamentándose siempre de lo que sucedió, de lo que hizo mal o pudo hacer mejor. Se enferman todos los días dándose cabezazos en medio de la melancolía. Son esos que nunca cierran puertas y en lugar de soltar y dejar ir, se aferran con más fuerza.


Pienso yo, que el pasado es útil cuando aprendemos de él, repetimos lo que nos hizo felices y buscamos que no reincidir en nuestros errores.


También hay de los que viven constantemente en “cuando acabe la universidad”, “el próximo año”, “cuando me case”, etc.; es decir, hay de los que viven en el futuro. Para mí eso es tan enfermante como vivir en el pasado, produce mucha ansiedad, y causa muchísima decepción cuando las cosas no salen como se planearon. Pienso yo que el futuro ayuda a organizar el presente, en la medida que haga que todos nuestros días hasta llegar a él no sean un sacrificio, sino un camino que nos guste andar.


Por otro lado, hay de los que están atorados en el pasado, pero no dejan de planear el futuro, buscando constantemente alinearlos. Ni me imagino la locura de su mente y lo revuelto que debe ser su corazón.


Desde hace meses escucho que un secreto de la felicidad es aprehender el presente.


Un primer paso, puede ser disfrutar de lo que sucede en este momento y del motivo por el cual está sucediendo; mirar a la persona que está junto a ti, mirarte a ti, poner los cinco sentidos ahí y detenerte a disfrutar de lo que ocurre a tu alrededor. No desear estar en ningún otro lado, anclar los pies, vivirlo. 


Supongo que eso es vivir el presente: la postura de tu cuerpo ahora, la calidez de tu respiración, el sabor de tu boca por lo que comiste hace un rato, el estrés de tus hombros… Sintiendo que no hay deudas con el pasado o curándote de él. Sin añorar el futuro, sin esperar nada, porque estás haciendo (y disfrutando) de lo que te hace feliz para continuar siéndolo más adelante. 


Para mí el secreto entonces es así: que no te estorbe el pasado, que te entusiasme el futuro y que te haga muy pero muy feliz el presente.

Para mi familia, que sobrevivió al cáncer




Era invierno, el día estaba cubierto de esas nubes tan espesas que se comen el sol. Sonó el teléfono y corrimos al consultorio. Esperamos una hora sabiendo exactamente lo que nos iban a decir.






Entre cafés amargos y miradas desconcertadas mi Mamá y yo nos sentamos en el escritorio para oír reproducirse todos aquellos pensamientos previos. “Es cáncer”, dijo el médico. “Del 1 al 4, sería un tipo 3, muy agresivo, pero nada está dicho”, agregó.


Ella lloraba mientras yo veía como el miedo nos iba consumiendo. Qué, cómo, cuándo y dónde. Todas esas preguntas que nacen ante lo desconocido, el ataque de sensaciones que nos provoca todo aquello que creemos no poder controlar. Sabíamos que comenzaba un viaje del cual suponíamos no ser guías, sino meros testigos. Sentadas en aquellas dos sillas de plástico, comenzó a subir el agua y a bajar el aire.


La noche anterior a la operación no pude dormir, era ese tipo de pánico que complica la respiración. El diagnóstico de cáncer de mama es incierto, muy incierto, hasta ese mismo no se puede dibujar ningún mapa. Mi hermana poseía una bella calma, mi Papá contenía sus estribos y yo lloraba en silencio, pero ella lo sabía. Se acerco a mi cama porque no quise subir a cenar, no bastaron muchas preguntas. Me acarició la cabeza con la suavidad que tanto la caracteriza, “no tengas miedo hija”, susurró con la seguridad propia de una madre audaz. Un contagio de coraje.


La operación duró dos horas y media. Familiares y amigos colmaron la sala de espera. Entre tantas expectativas mi Papá nos separó a un lado y nos pidió a mi y a mi hermana que lo acompañáramos, quizá percibió cómo los minutos nos inquietaban los huesos. Subimos al auto y manejamos hasta un café. No cualquiera, sino un café típico de la ciudad en el cual pasamos largas horas desde chicas. Mientras que intentábamos falsear la ansiedad pedimos el clásico: medias lunas. Una dosis de infancia.


“Salió todo bien, ella está bien y los ganglios no están afectados”. Quienes conocen del tema saben que la afección de los ganglios cambia drásticamente el panorama en el cáncer de mama y nosotros supimos entonces que estábamos más cerca de la orilla.


Ya van a ser casi ocho meses desde que a mi mamá le diagnosticaron cáncer de mama y falta poco para finalizar el tratamiento. Van a ser casi ocho meses de médicos, agujas, cremas, papeles, peleas con la obra social y viajes largos. De agua mineral, evitar la rúcula, la lechuga y los embutidos. De ir y de venir, de hacer y deshacer.


El cáncer hace pocas preguntas y demanda muchas respuestas. El cáncer duele, arde y desmorona. Se trata de una enfermedad a la que le importa poco el ritmo, la estética y la superficialidad que exige el mundo moderno. El cáncer come la piel, debilita los huesos y quiebra el pelo.


Se trata de una embestida ante la cual mi mamá lideró la tropa con la naturaleza de su propia y única fuerza, mi padre aguantó con su persistencia y rigor y mi hermana enterneció con su dulzura nata.


No hubieron armas más útiles que las caricias de mis abuelos paternos, el entendimiento silencioso de mi abuelo materno, el cuidado de nuestros tíos. Fueron cada uno de los mensajes, abrazos, visitas y reuniones entre amigos y seres queridos que cedieron sus días y horas.


Fue aquella fortaleza propia de un trabajo en equipo la que nos sacó a flote. En medio de la tormenta y con el agua al cuello, no hubo mejor salvavidas que grandeza contenida en el genuino amor y amistad.








Ocho meses atrás el “cáncer” era aquella palabra causante de nuestras principales pesadillas. Hoy, nos recuerda la importancia de soñar.


El cáncer es la historia que contamos sin pudor ni reservas, es aquella cruzada de la que salimos vivos, es aquella contienda ganada gracias a la humildad para aceptarla y el valor para enfrentarla.




A mi abuelo: me faltaron tantas cosas por decirte

Las noticias llegaron rápido, ¿sabes? Nunca hubiera imaginado que en cuestión de días iba a perderte para siempre, y es que, si lo hubiera sabido, te hubiera abrazado cada domingo que te visitaba, te hubiera dicho cuánto te quería cada vez que miraba tu sonrisa al ver cómo me terminaba el plato que me servía la abuela. Hubiera querido decirte que lo más maravilloso era saber que tenía conmigo al mejor abuelo de todos cada vez que reías al decirme que los pajaritos decían mi nombre por las mañanas.


Ojalá te hubiera tenido para siempre… porque es difícil pintar mi mundo sin ti, y es que no puedo evitar derramar una lágrima de vez en cuando. Los nudos en la garganta todavía no han desaparecido cada vez que traigo tu voz y tus palabras a mi mente, porque los cumpleaños ya no son los mismos desde que dejé de escuchar tus “¡felicidades, mi hija linda!”, porque los paseos familiares no son iguales sin tus risas, sin tus abrazos, y porque nadie nunca me ha visto con los ojos brillantes y llenos de orgullo como lo hacías tú. Y es que desde que no estás, he conseguido tantos triunfos que hubieran sabido mejor si tú hubieras estado conmigo para celebrarlos.


Quiero que sepas, desde donde sea que estés, que de todas las cosas que podría desear en la vida, regresar el tiempo para darte un último abrazo es la prioridad en mi lista, que estas son palabras que hubiera querido decirte mientras estabas vivo, a mi lado; las que nunca dije porque la pena me vencía, porque nunca pensé que fueras a irte tan rápido, porque nunca imaginé que después me arrepentiría tanto de no haberlo hecho.


Sé que en alguna parte del universo estás esperándome con tus brazos bien abiertos, como solías hacerlo cada vez que nos veíamos. Te amo, y para siempre.

No todos podemos decir que nuestros hermanos son lo mejor del mundo

No, no son buenos hermanos los que te reprochan las cosas cada vez que les pides ayuda. A veces, no es “lo mejor que te pudo pasar en la vida para tener algún compañero con quien compartir todas las cosas buenas y malas que te suceden”, ni mucho menos “de los que van a buscar la felicidad del otro siempre”.


A mi me tocó ese tipo de hermano que se volvió la persona que no quiero en mi vida, pero que estará mucho tiempo hasta que encuentre su propio camino así como yo estoy formando el mío. Desgraciadamente me tocó ese tipo de hermano que su dependencia por los demás lo lleva a creerse un derecho que no tiene y no habla bien del ser humano que es.


Después de pasar años sufriendo conmigo misma, no necesito a una persona que me diga lo que tengo que hacer, creo que después de tanto tiempo sola, de mi rescate me he encargado yo solita. Cada artículo que leo que lleva un título como “Por qué los hermanos te hacen más feliz” o “Los hermanos mejoran tu vida”, por ejemplo, simple y lamentablemente no me puede llegar. 


Soy feliz por quienes sí son esos buenos hermanos, y que más que hermanos son buenos compañeros de vida, esos que quieren el bien propio y así querer hacer el bien por los demás, pero no es mi caso.


Mi hermano es desafortunadamente, y contrario a lo que muchos viven, la persona en quien menos confío, la que quiero alejar, la persona a la que no le dirás los buenos días porque nunca serán buenos cuando esté presente. No será mi dama de honor ni mi salvador, no será el amigo o hermano que necesites cuando realmente quieres a alguien para ti, no será mi confidente ni mi cómplice, pero sí será una persona más en mi vida. 


Y es que quizás sentirse hija/o única/o y tener en cuenta que no quieres convertirte en alguien como tu hermano no es lo que todos desearían, pero si algo podemos rescatar, es que la persona que tú elijas sí será tu hermano, compañero o tu persona especial.


Dicen que la familia no se elige, pero en mi opinión la familia es la que eliges cuando sabes quienes serán esas personas especiales en tu vida y de quienes te sentirás orgulloso, y de quien ellos se sentirán padres o hermanos. No importa cuántos padres o hermanos te encuentres en tu camino, puede ser uno o muchos, lo que importa es que lo elijas tú. 

La única que me mande, voy a ser yo

Me di cuenta de que no tenía que preguntarle a nadie si un vestido me quedaba lindo o esperar por alguien para que me salvara del encierro en un día de lluvia. Puedo tomar vino y mirar películas yo sola. 


Después de todo, me di cuenta de que no podía basarme en la opinión de los demás para ser feliz.


Cuando mis padres no me apoyaron en lo que quería pero sí en lo que debían, me enseñaron a luchar y seguir por las cosas y personas que de verdad quiero, me enseñaron a luchar por mi felicidad y hoy se los agradezco.


No me gusta el hombre perfecto, trabajador y guapo, me gusta el que me quiere. No voy a elegir la carrera que más ingreso económico me brinde, voy a elegir la que me haga feliz. Puede que no llegue a tener dos coches ni una casa con piscina, pero sí voy a estar feliz de lo que hago y con quien lo comparto. Voy a estar llena de amor de alguien que de lo único que se quiera aprovechar sea de mis dones culinarios.


Mis amigos no serán los más ubicados ni convenientes, pero serán los mejores. Tomarán vino conmigo un miércoles de madrugada e iremos a recitales de rock a dejar la voz en cada lugar. Nos vamos a pelear, vamos a discutir, pero de seguro nos vamos a reconciliar porque nuestro amor va a ser más fuerte que las diferencias.


Me voy a equivocar, lo voy a reconocer aunque me cueste y lo voy a resolver como pueda. Teniendo siempre presente al amor.


Voy a darle más importancia a las cosas que quiero, y no les quitaré valor a las cosas que debo hacer. Por eso me voy a mantener en equilibrio.


Que esta sea mi postura no quiere decir que no escuche los consejos de nadie, claro que los voy a escuchar y los voy a respetar, pero eso no quiere decir que los lleve a cabo. La respuesta siempre va a estar en mí. Puedes ayudarme a encontrarla pero no puedes imponérmela.


Puedes guiarme pero no mandarme. Seré yo al final quien decida.

Para la chica insegura

¿Verde o azul?, ¿café o chocolate? Tal parece que los signos de interrogación son tus favoritos, pues las preguntas invaden tu mente a cada minuto. Sientes que todo necesita una aprobación antes de hacerlo. Caminas por la calles mirando tus zapatos, sin darte cuenta de que a tu alrededor está ocurriendo un espectáculo de colores rojizos que el atardecer regala. 


Le niegas a tus labios un color rojo cereza, pues temes que no luzcan bien, prefieres seguir con el corte de cabello de siempre que arriesgarte por uno de tendencia, tienes un mundo de ideas que solo tú las conoces, pues eliges callar.


Si tan sólo te atrevieras a hacer eso que tanto quieres, a vencer los miedos, a disfrutar de lo maravilloso que es vivir.


No temas a equivocarte, si tropiezas, mantén el equilibrio para no caer, ¿y si caes?, tranquila, que para eso estamos. Que la vida es eso, perseguir tus sueños, olvídate del tan estúpido “qué dirán” y da ese paso de confianza.


Si quieres escribir, hazlo, si te gusta pintar, toma un pincel y mezcla los colores, si quieres bailar, no pares toda la noche, ¿te gusta ese vestido? póntelo, te verás hermosa, camina con la cara en alto, regálales tu linda sonrisa a las personas que pasan, hazlo por ti.


Hoy tienes la dicha de formar parte de un planeta que gira alrededor del sol, que pertenece a una galaxia, que está en el universo infinito, aprovecha este regalo y recuerda: “la muerte está tan segura de su triunfo, que nos da una vida de ventaja”… Tú decides hacerla tan feliz como quieras; haz que tu vida, sea un best seller.

22 simples trucos caseros para que te veas y sientas de maravilla





Las famosas recetas de la abuela funcionan, ya sea por sugestión, cariño o fundamento científico, y es que, ¿quién no se ha sentido mejor después de una sopa de pollo o de un vaso de leche caliente con miel para la tos nocturna? Por eso aquí te mostramos una serie de ​remedios caseros​ que pueden ayudarte a resolver algunos de los problemas de salud y belleza más comunes o frecuentes, y uno que otro incidente menor.


1. El bicarbonato de sodio y los ajos previenen la cistitis o infección de orina


1) Mezcla 125 mg de agua y 1/4 de cucharada de bicarbonato de sodio. Bebe dos vasos de​ agua ​y​ luego esta mezcla. Repite el proceso 3 veces al día.


2) Pela dos ajos y machácalos. Añade una taza de agua tibia y deja reposar durante 5 minutos la mezcla. Repite este tratamiento tres veces al​ d​ía ​hasta que los síntomas desaparezcan. Lo que hace el ajo, es que mata las bacterias del tracto urinario.




2. La manzanilla y el caldo de pollo previenen el dolor de estómago


3) La infusión de manzanilla resulta perfecta para poder calmar el dolor estomacal, ya que esta hierba ayuda a relajar nuestro estómago.


4) El caldo de pollo ayuda a disminuir el malestar estomacal, no obstante, es importante y casi obligatorio quitarle la grasa. Debemos tomar caldo de pollo durante 3 horas después que tuvimos problemas o malestares estomacales. Si le agregas limón te servirá para eliminar las afecciones que tienes dentro del estómago.












3. Tomar jugos naturales ayuda a tener una piel joven y radiante


5) El jugo de zanahoria ayuda a proteger tu piel y a conseguir un bonito bronceado. Además ayuda a prevenir la aparición de las ​arrugas.


6) El jugo de manzana contiene ácido málico y ácido tartárico, y ambos ayudan a la eliminación natural de las células muertas de la piel, promoviendo su regeneración.


7) El jugo de apio es el gran depurativo de la sangre, nos ayuda a eliminar las toxinas de nuestro organismo y además es un gran​ t​onificador ​y protector de la piel.


8) El jugo de pepino es ideal para las pieles cansadas, apagadas o envejecidas, ya que tiene la propiedad de reparar, nutrir, y aportarle vitalidad a la piel gracias a su alto contenido de agua.


La mejor forma de preparar estos jugos es con una licuadora. Los puedes tomar a primera hora de la​mañana​en ayunas, antes del desayuno o bien, un rato antes de la comida.




4. El aguacate, la mayonesa y el aceite de oliva ayudan a prevenir el cabello seco


9) Pela un aguacate que esté muy maduro, añádele una cucharadita de aceite y posteriormente aplícalo después del champú empezando por el cuero cabelludo y dándote masaje hasta llegar a las puntas. Ponte una gorra de plástico y deja que actúe 10 o 15 minutos. Finalmente enjuaga tu pelo. Repite este proceso una vez a la​ s​emana​ p​ara unos resultados óptimos.










10) Mezcla unas cucharadas de mayonesa con unas cucharadas de aceite de oliva y date un masaje con la mezcla por todo el pelo. Déjalo actuar por una hora y lava como de costumbre. A continuación sécate el pelo con una toalla. Repite el proceso cada vez que te laves el cabello.








5. La fresa, el bicarbonato y la cáscara de plátano son ideales para blanquear los dientes de forma natural


11) Después de lavarte los dientes, simplemente frota la parte de adentro de la cáscara de plátano sobre los dientes por dos minutos. El remedio se repite todos los días hasta obtener los resultados deseados.


12) Aplica una pizca de bicarbonato encima de la pasta de dientes y lava tus dientes durante 2 minutos. Repite el proceso 2 veces por semana. Esto no se puede hacer todos los días, puesto que el​bicarbonato ​puede herir el esmalte de los dientes.


13) La actriz Catherine Zeta Jones lo tiene claro, ella se frota la pulpa de una fresa por los dientes. La fresa y la cáscara de plátano contiene ácido salicílico, muy efectivo para blanquear los dientes.












6. Existen alimentos saciantes para prevenir el hambre entre horas y evitar caer en la tentación del famoso “picoteo”


14) La manzana es el alimento ideal para comer a media mañana, ofrece mucha fibra y nos da la sensación de estar llenos.


15) Cualquier comida picante te hará sentir satisfecho por más tiempo y te ayudará a estimular tu metabolismo.


16) La menta es una especie natural para matar el hambre y a la vez, relajarnos gracias a su fresco aroma.


17) El aguacate ofrece ácidos grasos para un efecto saciante.




7. El hielo quita el dolor de cabeza de forma natural


18) Echa de 5 a 6 cubitos de hielo en una bolsa que se pueda cerrar totalmente y cúbrela con una tela. Aplícalo sobre la zona que te duela durante 20 minutos. Importante estar tumbado y relajado.




8. Existen remedios naturales para la prevención de labios agrietados










19) Pasa un algodón empapado de aceite de oliva por tus labios, y deja que la piel absorba la grasa.


20) Esparce en los labios una gotita de la misma crema hidratante que usas para la cara antes de dormir.


21) Aplica con suavidad una fina capa de crema o manteca de cacao a los labios, así evitas la sequedad.


22) Corta un trocito de aloe vera y escámpalo por los labios cada vez que los sientas secos o cortados.





Lo que las personas con ansiedad social quieren que entiendas

La ansiedad se puede mostrar de varias formas, pero hay una en particular que no sólo afecta tus relaciones internas, sino que también las externas. Se llama ansiedad social, y es un trastorno caracterizado por el constante miedo de relacionarse y estar alrededor de muchas personas.


A la mayoría de nosotros nos ha pasado que hemos vivido alguna situación vergonzosa o incómoda, sin embargo hemos podido salir del paso y superarlo, sabiendo que son simplemente cosas que nos van a suceder una y mil veces en la vida. No obstante, hay quienes sencillamente no tienen aquella capacidad y tras situaciones sociales en las que se encuentran bajo presión, aumentan su ansiedad a un nivel intenso, impidiéndoles esto relacionarse con otras personas debido a la respuestas negativas que aquellas situaciones sociales puedan tener. Eso es la ansiedad o fobia social.


Se siente miedo de hacer nuevas amistades y ser rechazado o juzgado al tratar de hacerlo. Esto no quiere decir que sean tímidos o introvertidos, ya que la ansiedad social es mucho más compleja que la timidez. Y es que lamentablemente este problema no sólo se soluciona intentando, sino que es necesario acudir a un psicólogo y tratarse. Para que entiendas mejor, te mostramos las situaciones que pueden gatillar un cuadro de ansiedad social:


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Fuente

Si conoces a alguien que sufra este tipo de ansiedad, es hora de prestarle tu ayuda, sin juzgarlo ni tratar de cambiar su forma de ser. Y si eres tú el que sufre de ansiedad social, no estás solo, hay millones de personas en el mundo que tienen tu mismo problema y con ayuda profesional han podido cambiar sus vidas para mejor.


¡Ánimo!

5 consejos para que cambies todo aquello que ya no va contigo




La vida esta llena de momentos que se hacen periodos y se convierten en épocas. Dentro de ellos, vivimos experiencias que pueden marcarnos; momentos felices, tristes, de enojo o apatía ante cosas que solías disfrutar. Ese instante en el que ya no estas cómodo con lo que tienes, quieres o te rodea, significa que es el momento de cambiar.


Es mas fácil decirlo que hacerlo, pero por ello te dejo 5 tips para que desarrolles tu proceso de cambio.


1. Identifica qué quieres cambiar y márcalo como un objetivo personal


Algo de tu forma de ser que no te hace sentir bien o tu aspecto físico, puede que haya algo que necesites analizar y modificar y está en tus manos poder hacerlo.




2. Las palabras lo son todo (la comunicación es fundamental)


Si lo que quieres cambiar es algo externo, por ejemplo no te sientes motivado en el trabajo, tu relación de pareja está muy dañada, tu circulo de amistades cada vez es más reducido, ¡siempre hay algo que puedes hacer! Lo primero es COMUNICÁRSELO a la otra parte involucrada, llámese jefe, pareja, amigos, lo segundo es ESTAR ABIERTO AL CAMBIO y por último queda intentar NUEVAS COSAS.




3. Sal de tu zona de confort


Por más pretextos que se te ocurran para no hacerlo o por más miedo e incertidumbre que puedas vivir.




4. Adáptate a las situaciones que se presenten en tu proceso de cambio


Por ejemplo: no te gusta tu trabajo pero no puedes cambiarlo porque las empresas no están contratando gente. CUESTIÓNATE, ¿es tu jefe? ¿Eres tú? ¿Hay algo en tu actitud que puedas cambiar?¿Son tareas en especifico que no te motivan más? ¿Es el ambiente de trabajo? Dependiendo de qué es lo que no te gusta vas a adaptarte y encontrar alternativas. USA TU CREATIVIDAD.




5. Involucra a personas cercanas a ti en el proceso de transformación que estas decidiendo vivir


Puedes ser una fuente de inspiración para muchos y a la vez, la cercanía y compañía de otros puede aportar cosas muy buenas a tu vida.




jueves, 28 de enero de 2016

No aluciné con Nueva York como todos lo hacen

Debo decir que cuando planeamos el viaje a New York estaba llena de expectativas. Las películas, las revistas, la televisión. La gente siempre habla de NY como una ciudad maravillosa, un poco ruda, pero maravillosa. Todo lo que me contaban me hacía esperar el momento de llegar con ansias, pero para tristeza mía, resultó ser una gran decepción.


Muchos de ustedes estarán muy en desacuerdo conmigo, y los entiendo, pero por más que lo deseo no puedo cambiar mi desazón. Creo que pasó lo típico, cuando te hablan de algo increíble y lo describen con pasión, pero que cuando pruebas no encuentras ni la mitad de lo que estabas esperando. Tenía grandes expectativas, tal vez esperaba demasiado o tal vez NY no es tan grandiosa como la pintan.


No voy a quitarle méritos a la ciudad, hubo varias cosas que me gustaron. Realmente Brooklyn fue uno de mis lugares favoritos, el ambiente artístico, la variedad de opciones, la arquitectura, la vista hacia Manhattan, Dumbo, el Puente de Brooklyn; impresionante. Hay tanta gente tan distinta, de orígenes tan diversos que creo que encontrar un neoyorkino de nacimiento es prácticamente imposible. 


Central Park, El Met y High Line fueron mis grandes favoritos, en medio de las calles pobladas, los grandes edificios y la gente no tan amable fueron mis grandes salvavidas. Fueron un gran respiro en medio de esa ciudad que absorbe. Tanto en Central Park como en el Met es fácil perderse, realmente es casi una obligación hacerlo, no hay forma de vivir esa experiencia de una mejor manera. 


Imperdible caminar por Soho y ver las tiendas y todos los lugares hermosos que tiene para nosotros. Imposible no participar de la moda callejera y dejarse impresionar por la cantidad de personajes e historias que los sorprenderán.


No me mal interpreten, no odio NY, volvería seguro. Como muchas ciudades es una gran fuente de inspiración, está llena de cosas nuevas y muy particulares, pero creo que nunca lograre sentirme en casa allá. ¿Alguna vez han tenido esa sensación en un lugar desconocido? Es un sentimiento que embarga en algún momento preciso en alguna ciudad totalmente nueva. Un sentimiento que recorre todo el cuerpo y te dice que perteneces, que podrías hacer tu vida allá… 

Estos 5 libros harán que comiences a amar la lectura

Mientras que para algunos leer es escapar de la realidad, vivir muchas vidas, encontrar nuevos mundos o simplemente aprender algo nuevo; para muchos otros es algo aburrido y tedioso. Lamentablemente, en México y otros países de Latinoamérica como Colombia y Perú la media de libros leídos al año es de 2.7. Así que si tú quieres estar fuera del promedio y comenzar a aventurarte en este fantástico mundo de la literatura, esta lista puede darte un pequeño empujón.


1. “Persona Normal” por Benito Taibo


Este libro es narrado por Sebastián, un adolescente que perdió a sus padres en un accidente. A raíz de este suceso, queda a cargo del tío Paco, un historiador, amante de la lectura con alma de niño.


Benito Taibo nos guía por un camino lleno de aventuras en las cuales el protagonista y su inseparable tío, nos enseñan el verdadero valor de la amistad, a no perder el niño que llevamos dentro y por supuesto que el libro, en palabras del tío Paco, “es jardín que se puede llevar en el bolsillo, nave espacial que viaja en la mochila, arma para enfrentar las mejores batallas y afrentar a los peores enemigos, semilla de libertad, pañuelo para las lágrimas”.





2. “Las batallas en el desierto” por José Emilio Pacheco


Un clásico de la literatura mexicana. La historia de Carlos, un niño que habita en la Ciudad de México de los años 40 y que se enamora de Mariana, la mamá de su amigo Jim.


Es una novela que cuenta con una técnica de narración descriptiva impresionante, en la cual se tratan temas políticos, culturales y económicos del México de aquellos tiempos; pero no sólo es esto. También narra esa experiencia del primer enamoramiento que todos experimentamos de niños. Un libro con pocas páginas pero en exceso completo.





3. “Misery” por Stephen King


Una obra del maestro del terror que nos relata la aterradora historia de Paul Sheldon, un escritor que sufre un accidente en una carretera del estado de Colorado. Mientras se encontraba dentro de su carro volcado, Paul es rescatado por Anne Wilkes, una enfermera que es fanática del escritor y la cual lo lleva a su casa para que se recupere.


A lo largo de la historia, King nos sumerge en la sensación de terror que tiene el protagonista al darse cuenta de los horrores que su captora está dispuesta a cometer con tal de que Sheldon reviva al personaje principal de sus libros: Misery Chastain.





4. “La verdad sobre el caso Harry Quebert” por Joël Dicker


Un libro de suspenso policiaco que se narra en tres años diferentes. El punto central de la historia se resume a una pregunta: ¿Quién mató a Nolla Kellergan?


Marcus Goldman, el protagonista de la historia hará lo imposible para demostrar que su antiguo profesor de literatura, pero sobre todo amigo; Harry Quebert, es inocente. Es una historia llena de interrogantes que siempre te tendrá en suspenso y cuando crees que todo es claro, vendrá una nueva nube de polvo que hará las cosas menos claras. Un libro con una técnica narrativa impecable y que no soltarás hasta acabarlo.








665 páginas buenísimas! Novelón! #joeldicker #laverdadsobreelcasoharryquebert #masleer


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5. “El Principito” por Antoine de Saint-Exupéry


Este pequeño libro que se ha convertido en todo un clásico de la literatura universal es sin duda una excelente opción para entrar al mundo literario. Trata sobre la historia de un aviador que se encuentra en el desierto del Sahara debido a una avería en su avión. En esta travesía se encuentra con un pequeño príncipe proveniente de otro planeta, el asteroide B 612.


Durante algunos días El Principito relata sus travesías a lo largo de otros planetas al aviador y le demuestra lo “extraños” que son los adultos, la manera en que ven las cosas y cómo se comportan. Una historia que ha maravillado a niños, jóvenes y adultos por igual y que nos deja claro una cosa: el mundo de los adultos es muy aburrido.








#ElPrincipito #TheLittlePrince #Coffee


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