Un par de borrachos amigos escoceses utilizó el botín del robo de datos de las tarjetas de crédito de cinco miembros de un gimnasio para regalarse una borrachera épica en la que compraron casi 500 kilos de pescado, tres estufas y rentaron un jet privado, todo con un costo aproximado de 46 mil dólares. ¡No tienen nada que envidiarle a las aventuras de la película ¿Qué pasó ayer?!
Pero su gasto no se quedó ahí. A todo este dinero hay que sumar los cargos de varias comidas, habitaciones de hotel y una gran cantidad de alcohol que ordenaron.
Desafortunadamente para Jamie Abernathy y Brian Darroch ha comenzado el periodo de resaca y han sido llevados a juicio. El tribunal que escuchó la historia no sabe qué pasó con el enorme cargamento de pescado. La cantidad gigantesca de peces había sido comprado a un mayorista de mariscos en Fleetwood, Lancashire.

También se desconoce por qué la pareja había ordenado tres estufas por 4 mil 325 dólares y por qué habían contratado un avión para volar desde Blackpool a la localidad de Hertfordshire Elstree, ambos lugares de Inglaterra.
Jamie Abernathy es un trabajador ferroviario de 46 años y Brian Darroch es desempleado y tiene 35 años. Sus detalles salieron a la luz en la corte de Burnley, donde un juez expresó ¡Santos cielos!

Su bizarra historia comenzó en el año 2013, cuando ambos se inscribieron en un gimnasio situado a más de 300 kilómetros de sus casas y en el que habían entrado con nombres y direcciones falsas.
Uno de los jefes del club aseguró que empezaron a sospechar cuando se dieron cuenta de que nada cuadraba hasta que un buen día aparecieron los lockers del gimnasio manipulados y al poco tiempo comenzaron a surgir raros ( y grandes) recargos en las tarjetas de crédito de varios usuarios del gimnasio.
Las habían copiado y utilizado para su gran fiesta en donde gastaron 37 mil 843 dólares en pescado; 80 kilos de lenguado, 80 de fletán, 150 kilos de langosta y 150 de vieiras rey. Además del vuelo y el costo del hotel y el alcohol que tuvieron un costo de 3890 dólares, más las estufas.
Abernathy y Darroch admitieron conspiración para cometer fraude. A Abernathy se le dieron 20 meses bajo custodia suspendida por 2 años y se le ordenó completar 150 horas de trabajo no remunerado. También fue condenado a pagar una indemnización de 5 mil 400 dólares a los mayoristas de mariscos.
Darroch recibió 10 meses de cárcel suspendida por 18 meses y 100 horas de trabajo no remunerado.
El juicio de los hechos ha tenido lugar estos días y los magistrados que escucharon el relato todavía no pueden entender la locura que llevó a estos dos hombres a realizar tan excéntrica acción. Digna de película.

¡Bien hecho, chicos!
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